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| Compañero, llamas, escombros, dolor y miseria dan paso a una nueva desgracia que nuevamente agobia a nuestra sufrida Nicaragüita, como si no tuviéramos suficiente pobreza, un mega incendio se produjo en el corazón del Mercado Oriental (MO), donde está el sustento de miles de familias. Este populoso centro comercial, el más grande de Centro América es una referencia internacional cuando de artículos de bajos precios se trata, además de ser conocido por su peligrosidad. Sin duda en ese mundo del MO, hay comerciantes ricos, pero hay muchos comerciantes pobres cuyo único sostén son sus tramos en ese mercado. Están también allí, los que trabajan en los tramos, los cargadores, esa multitud silenciosa o bullanguera que camina, compra o revende y también roba por los callejones del MO. Y para la economía de Managua y en particular para la gente que no va a los supermercados…este incendio es un duro golpe. Este siniestro incendio, es el más grande en la historia del pueblo de Nicaragua, en los primeros estimados se piensa que se quemaron unos 1,500 negocios, más de 6,000 comerciantes afectados y una pérdida de unos 3 mil millones de córdobas. El MO tiene unos 40 años de haberse construido, de manera desordenada y la falta de hidrantes, el tendido eléctrico que parecía tela de araña (todos pegados) los callejones súper estrechos donde no podían entrar los bomberos, hasta que la alcaldía y el ejercito entraron con palas mecánicas, para recoger las chatarras y abrir espacios, hasta que la Empresa de Energía logro desconectar todo, se suspendió el agua de los barrios para llenar los pocos hidrantes que hay, se trasladaron pipas de agua, la policía y el ejercito tuvieron que acordonar el área para evitar el pillaje y que penetraran los dueños por desesperación y murieran asfixiados... en fin la situación era terrible. En el pueblo de Managua reinaba un tremendo contraste de alegría y tristeza, pues el pueblo capitalino espera con entusiasmo las fiestas agostinas, donde celebran a Santo Domingo, pocos días se junta tanta gente pobre para bailar en la procesión, cumplir promesas y olvidar sus penas. Es doloroso ver tanta gente pobre: pobres los que caminan en la procesión, ancianos, adultos, jóvenes y niños, pobres los vendedores de comida, de sombreros de paja, de agua fresca… muchas/os de nuestros beneficiarias dormían y trabajaban en los tramos, otros tenían preparadas sus ventas y hacían planes de lo que ganarían en las fiestas patronales que finalizan el 10 de agosto. Pero muchos pobres del pueblo se fueron a las fiestas y mientras en el oriental todo era tristeza y alabanzas a Dios para que se calmara el incendio, con Santo Domingo todo era alegría desbordada ¡Son sus tristezas y alegrías! Y eso me alegra y cada día admiro más y me siento orgullosa de ser nica porque mi pueblo es valiente, alegre, digno, combativo y a pesar de tener tantas tristezas, pobrezas y limitaciones; sabe alegrarse y es una alegría muy simple personal y profunda que te contagia de vitalidad y esperanzas. Creo que aquí caben las palabras de Paco Oliva : “Visto desde dentro, el mundo de los pobres tiene vitalidad, lucha para sobrevivir, inventa trabajos informales y construye una civilización distinta de solidaridad, de personas que se reconocen iguales, con forma de expresión propia” Perdona si mi carta no es muy clara ni ordenada, pero aún estoy impactada con lo que paso. Es triste ahora ver como recogen las chatarras que quedaron. Por otro lado tenemos un gran problema con algunas niñas que son hijas de inhalantes y atendemos durante el día pero que a las 5pm.tienen que partir nuevamente a dormir a los focos, pues ahí nacieron y crecieron, en ese ambiente terrible, sufriendo toda clase de abuso, porque como bien sabes un foco está formado por inhalante de cualquier edad y sexo, donde todos comparten alimentos, temores, caricias y golpes pero además aguantan el rechazo y el desprecio de la sociedad. Desde hace algún tiempo estamos buscando apoyo para alquilar o comprar una casa que sirva de hogar, donde puedan pasar las noches, fines de semana y vacaciones; pero ellas no pueden continuar esperando, por lo que hemos pensado que mientras logramos reunir el dinero para la Casa Hogar, acomodarlas en el mismo local donde pasan el día, no importa que todas estén incomodas, lo importante es que estas menores estarán seguras. Para lograr esto debemos conseguir el salario de dos educadoras que trabajaran de 5pm – 8am, fines de semana y vacaciones. Es decir U$500.00 (cada una ganaría 250.00 dólares mensuales) Es importante conseguir este apoyo y no permitir que las menores continúen siendo víctimas de abusos deshonestos. Cuando la causa es justa, la lucha se vuelve un deber. Mirna Sánchez García |